El pasado 23 de febrero nuestro compañero Juan Ignacio López, en representación de Rodio Kronsa participaba en la 17ª Jornada Técnica SEMSIG-AETESS sobre Patología y Obras Geotécnicas Complejas.

La Jornada que tuvo un gran aceptación reunió a 200 asistentes en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid.

Según el mismo, en este caso, las obras de reparación de esta planta de, aproximadamente, 60×40 m., se habrían llevado a cabo en 2011, aunque las patologías habrían surgido en el edificio, incluso antes de estar puesto en servicio.

Se habrían diferenciado dos zonas:

  • Zona 1: con edificios de viviendas, constaba de planta baja, 8 plantas y áticos. Su cimentación se realiza mediante losa de hormigón de 1 metro de espesor.
  • Zona 2: de patio interior o parking, sin edificación en altura. La cimentación es mediante losa de hormigón de 80 cm de espesor.

 

Entre las patologías encontradas, había una fisuración general en el interior del edificio, sobre todo en tabiquerías apoyadas en los forjados. Pero la situación más preocupante era la de la losa de cimentación, la cual presentaba una situación crítica con numerosas fisuras, incluso fracturas.

Asimismo, durante la ejecución del edificio se habría producido una entrada de gran cantidad de agua, a través de las pantallas. Se habría solucionado “a medias” mediante una campaña de inyecciones.

Cabe destacar que el principal problema residía en la cantidad de agua que se acumulaba a pie de losa. Para ello, realizaron unos drenes que aliviaban la presión de la misma, producida por el agua, y se canalizaba presión mediante tuberías PVC a un pozo de bombeo, con dos bombas trabajando continuamente. También, sobre las pantallas había unas canalizaciones que llevaban el agua a los pozos de bombeo.

En el informe de la Universidad se llega a la conclusión de que había un problema grave de subpresión no compensada, bajo la losa de cimentación. Su armado no estaba calculado para soportar los esfuerzos. Además de un problema de flotabilidad de la estructura, ya que, estando en obra, sonaban las deformaciones.

La solución fue anclar la losa mediante micropilotes a tracción al sustrato competente e intentar liberarse de la servidumbre del bombeo.


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